Antes de tomar mi decisión definitiva, le pedí al prestamista toda la información sobre mi opción de préstamo, por escrito. Después consulté con otro prestamista para ver si me podía hacer una oferta competitiva en comparación con el préstamo sobre el que ya había obtenido información. Fue una buena idea averiguar en distintos lugares. El otro prestamista me ofrecía la misma tasa de interés, pero con un menor costo de iniciación y no cobraba honorarios de procesamiento del préstamo y el reporte de crédito. Realmente recomiendo obtener toda la información por escrito desde el principio, lo cual me ayudó mucho cuando buscaba una mejor oferta de préstamo. También le pedí al asesor de préstamos que revisara todo el documento conmigo, línea por línea. En todo el proceso, sentí que tenía el control y podía negociar a mi favor.
Cuando obtuve la aprobación preliminar, comencé a buscar una vivienda. Encontré un condominio de tres dormitorios que me gustó, en un vecindario recién terminado cerca del centro de la ciudad. Por medio de mi agente de bienes raíces, presenté una oferta que fue aceptada por el vendedor. Como se suele decir, el resto es historia. En la inspección final de la propiedad rápida vi un fregadero que tenía una pérdida y un interruptor de luz averiado. Se lo dije al vendedor y aceptó hacerlos arreglar. Pudimos cerrar la venta en un abrir y cerrar de ojos. ¡Me sentí maravillosamente al poder atravesar el umbral con Peter y Sarah! Desde mi divorcio, a menudo he dudado de mi capacidad para brindarles todo lo que merecen. Finalmente, supe que puedo ser el sostén de mí misma y de mis hijos.
Hubo una vez en que pasé por alto un pago de la hipoteca. Tuve que someterme a una cirugía de columna y tomarme seis semanas de licencia sin sueldo. Sabía que ese mes no me alcanzaría el dinero para el pago de mi vivienda. Aunque estaba nerviosa, logré animarme y llamé al prestamista a tiempo, antes de que se venciera mi próximo pago. Fue un alivio que entendieran mi situación. Me ayudaron a buscar un plan de pago que me permitiera ponerme al día con el dinero que debía.
Durante los últimos años, he tenido dificultades financieras y algunos meses es difícil mantenerme dentro de mi presupuesto. Lo que ha sido muy útil es que todos los meses aparto el dinero para los impuestos y el seguro en una cuenta de garantía, así no tengo que preocuparme de llegar a realizar esos pagos por separado cuando llega el vencimiento, pero cuando veo lo felices que son Peter y Sarah, me doy cuenta de que vale la pena. Al final del día, ¡tenemos un lugar al que podemos llamar realmente nuestro hogar!